
Abrimos con una foto que tiene un gran mérito. Aunque aparecen sonrientes, esta pareja de catalanes se resistió mucho a hacerse una foto junto con el rótulo del eterno rival. Sin embargo, la amabilidad de María (así se llamaba la chica que nos enseñó las instalaciones de Unidad Editorial) socavó su resistencia.
El viaje de periodistas a Madrid prometía desde el minuto uno. A las 1o h. de la mañana del viernes habíamos quedado en la puerta de Belagua para emprender un viaje lleno de incógnitas. La primera era si Chema Requejo se montaría en la furgoneta o no. A las 10.30 h. no había aparecido; le llamamos un sin fin de veces, pero nada; a las 11 h. de la mañana arrancamos sin él, con la esperanza de que no nos telefoneara a los cinco minutos para decirnos que ya estaba listo. No ocurrió.
El trayecto a Madrid fue cómodo e incluso bonito, hacía un día radiante. Paramos a comer en un pueblo situado a una hora de Madrid, Robregordo. Después de un rifi-rafe con la empleada del restaurante, tuvimos que acudir a un lugar donde, al parecer, había unas mesas. Las indicaciones eran claras, había que girar a la izquierda justo después de pasar el campo de fútbol. Ya..., ¿pero dónde demonios estaba el campito de fútbol? Nunca lo sabríamos.
Llegando a la Castellana tocó frenazo. Estábamos en un atasco descomunal. Avanzábamos a cuenta gotas y nos sentíamos observados. Se notaba que no éramos de por allí, sobre todo por Pedro Sellos. Mientras tanto, Álvaro Hernández dormía plácidamente en el asiento de atrás con la cabeza pegada a la ventana. Daba miedo.
Pero..., perdón. No he presentado a los protagonistas del viaje. De menor a mayor. Xavi de la Fuente, el más jovencito de todos, por su cara y por su ilusión, tenía ganas de visitar la capital de España. Sabía que era un trauma que podía superar. Y lo consiguió. Su viaje consistió en escuchar música (sobre todo Coldplay) y manejar el Tom Tom. Lo hizo genial y, sí, se lo pasó muy bien.
Álvaro Hernández Blanco, la creatividad con patas, venía para darle un toque mágico al fin de semana. Además de dormirse con la cabeza pegada a la ventana, también amenizó el viaje con sus chistes imposibles de entender.
Yago Sánchez-Reig, nuestro gran anfitrión a pesar de encontrarse en tierra extranjera, nos dirigió a las mil maravillas. Él lo había preparado todo, de ahí lo de las incógnitas, pero demostró que puede sacarse un doctorado en organización de viajes kamikazes.
Alejandro Armesto transmitió calma y serenidad en todo momento, incluso en las situaciones más comprometidas donde la altura y dimensión de los parkings querían jugarnos una mala pasada.
Pedro Sigaud Sellos: es brasileño pero se adapta perfectamente a cualquier situación, siempre que no se le estropee el móvil, que fue lo que ocurrió. Cuando eso pasa se bloquea y empieza a comportarse como un niño pequeño haciendo y diciendo cosas sin demasiado sentido. Sin él nada hubiera sido lo mismo. Gracias, Peter.
En fin, perdón por las presentaciones tan largas, ¿dónde me había quedado? ¡Ah, sí! Atasco en la Castellana. Teníamos que llegar a Intereconomía a las 16,30 h. y lo logramos. Allí nos esperaba un tipo muy simpático que nos explicó y enseñó todo muy bien. Por la noche cenamos en el plató de "El gato al agua", programa de variedades de Intereconomía TV. Todo fue de lujo.
Al día siguiente, después de un desayuno donde los argumentos brillaron por su ausencia, nos fuimos a la sede de Unidad Editorial. Allí nos enseñaron las instalaciones de uno de los grupos de comunicación más importantes en España con medios como: El Mundo, Marca, Expansión, Veo TV, Telva, NBA, etc.
Por la tarde tocaba manifestación, y no quisimos faltar a la cita. Posiblemente, fue lo más divertido del viaje, aunque sentimos mucho la escasa representación de Belagua (next time). Las fotos hablan por sí mismas.
Después, a las 20 h. del sábado, acudimos a los estudios de la Cadena Cope. Allí vimos el partido entre el Real Madrid y el Real Valladolid, y un rato del Valencia-Barça; todo ello junto con los colaboradores del programa de Abellán. Tuvimos la oportunidad de ver qué hacen los tipos que están delante de un micrófono en la radio. La verdad es que se lo pasan bastante bien.
Al día siguiente cada uno hizo su plan. Algunos fuimos a la Almudena y paseamos por el Madrid antiguo. Precioso. Pero Pamplona y, sobre todo, Belagua nos esperaba, así que tuvimos que subirnos de nuevo en la furgoneta para emprender un viaje en el que la mayoría cayó como muertos. Menos mal que el Kun había guardado sus últimas fuerzas para devolver a tan valientes muchachos al lugar donde seguirían formándose como excelentes periodistas.
Alejandro, Xavi y Yago posan en la entrada del nuevo edificio de Unidad Editorial, estrenado hace un año y medio.
Eran las 22.40 h. de la noche. El Madrid había ganado con apuros y el Barça estaba en apuros en ese momento. ¿Nosotros? Con mucha paz. Menos Yago.
Pedro se esconde detrás de
Alba, que en ese momento era el periódico de referencia del
Grupo Intereconomía. Desde el día 21 de octubre, el principal periódico del grupo es
La Gaceta. Allí nos explicaron en qué consistía el nuevo proyecto del diario.
Álvaro y Xavi en la sala de espera de
Intereconomía. Eran los primeros pasos de un viaje inolvidable.
Esta es una de las imágenes que podían verse en la plaza de la Cibeles. El tamaño de aquella tela perfectamente extendida era para asustarse.
Aquello prometía. ¿2 millones? Yo conté alguno más, aunque pude equivocarme, los niños me parecían todos iguales.
Algunos de nuestros enviados junto con
Eduardo Verástegui, artista comprometido con el derecho a la vida.
Yago, aunque parezca mentira, fue uno de los hombres clave de la manifestación. En la imagen sujeta una cuerda que impide que la tela de "Una vida importa" se vuele.
Euskadi se sumó a la manifestación en favor de la vida. En la imagen, de rosa, un viejo conocido ayuda a sostener la bandera.
El trío conversa. Lo tiene claro, son más de dos millones.
Los
quinceañeros de Madrid dejaron el botellón y se sumaron a la marcha.
Jesús Poveda, uno de los principales artífices de la gran fiesta en favor de la vida, posa con nuestros periodistas.
Xavi y Pedro con las nuevas generaciones.
Los del pelo largo también están a favor de la vida.
Niños delante de
Cibeles, que agradeció ver de nuevo a tanta gente alrededor de ella. Hacía ya mucho tiempo...
+ Quinceañeras gritando como tales. ¿Qué sería de las manifestaciones sin ellas?
El
azul dio vida a una jornada que respiraba vida.
Momentos previos. Yago medita, Xavi se concentrá, el de la
ikurriña sabe que lo bueno está a punto de llegar.
Allí nos encontramos con unos amigos de
Ana Obregón. No quisimos dejar de fotografiarnos con ellos.
Allí había
feeling, esta palabra que ahora ya todo el mundo entiende.
Nuestros periodistas con una familia cualquiera. Una vida, ¿importa?
Catalunya triomfant, tornarà a ser rica i plena. Endarrera aquesta gent, tan ufana i tan superba.
Los hermanos
Calabuig no podían perderse un evento de tales características.
A pleno pulmón. Este
niño no dejó de gritar en ningún momento. A las 20.30 h. apareció una ambulancia y se lo llevó.
En un banco cualquiera de la
Castellana.
No, no son los "
Beatles", son nuestros jóvenes periodistas.
Velázquez también está a favor de la vida.
Pedro en la plaza mayor con
Miki. La foto le costó dos euros. Amazing!
Esta le salió gratis, aunque a punto estuvo de cogerle el
toro.
¿Lo haría mejor como vendedor de helados? Peter Stamps o Pedro el Vividor se lo pasó en grande. Si son así todos los brasileños, Río ha sido una gran elección.